Las 8 de la mañana, y el pesado calor de Miami casi la aplastaba. Alguien golpeó a la puerta. Detrás del vidrio opaco de la entrada percibió la figura de un hombre. Ella medio vestida, medio sin ganas se detuvo a pensar quién sería lo que veía de alguien que no esperaba. Jadeando con miedos, trató de mirar a través de la mirilla,pero la decoración de afuera lo nublaba. Y ahí estaba medio dormida con los pelos revueltos por la seda suave de su almohada...